La Real y Militar Orden de San Miguel del Ala y los Heraldos del Evangelio, unidos en Cristo, en los cielos Portugal

La Real y Militar Orden de San Miguel del Ala y Heraldos del Evangelio se unieron el pasado miércoles 20 de mayo, en el Aeródromo Municipal de Cascais para desarrollar una iniciativa conjunta, rezar y bendecir a Portugal, desde el cielo.

 

La Real y Militar Orden de San Miguel del Ala estuvo representada por Su Excelencia Dom Nuno Maria de Figueiredo Cabral da Camara Pereira, Marques de Castelo Rodrigo, Presidente del Consejo de la Nobleza, en calidad de Canciller de las Ordenes Dinásticas portuguesas, el cual portaba la imagen bendecida del Arcángel San Miguel, Santo Patrón de la Orden de San Miguel del Ala, Jefe de los Ejércitos de Dios y Defensor de la Iglesia Cristiana.

 

Al encuentro del anterior, y con el relicario del  Santísimo Sacramento en sus manos  se encontraba el Padre Jorge Teixeira Lopes, el cual representaba a los Heraldos del Evangelio. Cabe destacar, que los Heraldos del Evangelio, es asociación privada internacional de fieles de derecho pontificio de la Iglesia Católica, fundada en Brasil por Monseñor João Scognamiglio Clá Dias, y se encuentra reconocida por la Santa Sede desde el  22 de febrero de 2001, bajo el pontificado del papa San Juan Pablo II, y posteriormente fue confirmada definitivamente en sus Estatutos y Ordo de Costumbres por Su Santidad Benedicto XVI.

 

Esta iniciativa conjunta pasó por las ciudades de Castelo Branco, Fundão, Covilhã Guarda, la Vila de Belmonte, entre otras, y siguió el siente protocolo: mientras se sobrevolaba dichas poblaciones y después de realizar la Bendición, se rezaban por radio un Padre Nuestro, un Ave María, el Gloria Patri y el Rezo a San Miguel Arcángel.

 

Antes de regresar a tierra y aprovechando el centenario del nacimiento de San Juan Pablo II, se sobrevoló el Santuario de Fátima,  para dar gracias a la madre Dios, Santísima Virgen María, que  bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, proteja al mundo del Covid-19, y mantenga especialmente a Portugal, bajo su infinito manto, seguidamente, se rezo el Salve Regina y se lanzaron miles de pétalos de flores, que previamente fueron dispuestos y cargados en sendas avionetas, antes del despegue.

 

Al llegar al aeródromo se dio gracias a Dios y se dio la bendición a todos los participantes en esta simbólica, pero importante iniciativa.